27/11/2017

Estado actual de las técnicas de inseminación artificial en la especie canina

Básicamente el término Inseminación Artificial (IA) hace referencia a la deposición de semen en el tracto reproductivo femenino sin que se produzca un acoplamiento natural.

La primera inseminación con éxito en esta especie fue realizada por el fisiólogo italiano Abbe Lázaro Spanzallani y es datada en el siglo XVIII. Sin embargo, no ha sido hasta las últimas dos décadas cuando se ha producido un notable interés a nivel mundial por la reproducción canina y en concreto por la conservación e inseminación artificial en esta especie. La necesidad de preservar el potencial genético de algunos animales así como el incremento en el mercado internacional de estos animales han propiciado el desarrollo de nuevos diluyentes de refrigeración y/o criopreservación espermática del semen canino. Este hecho unido a que desde hace varios años está permitido por la mayoría de las Asociaciones Caninas Internacionales la inscripción de nuevos ejemplares concebidos mediante IA ha propiciado la aceptación y el uso generalizado de esta técnica por parte de propietarios y veterinarios. Sin embargo, pese a que sea una práctica generalizada, en general existe aún cierto desconocimiento sobre todas las utilidades y posibilidades actuales que propicia esta técnica y, sobre todo, de la evolución notable que han sufrido de los sistemas de inseminación que disponemos a nuestro alcance.

¿Para qué sirve la IA?

La IA a nivel clínico presenta numerosas utilidades que hacen de esta técnica una herramienta útil en el día a día. Básicamente esta técnica permite el cruce entre dos individuos en lo que no es posible la monta natural. Los motivos más frecuentes de la incapacidad de monta natural se resumen en la Tabla 1. Sin embargo, esta claro que actualmente, una de las principales indicaciones de la inseminación artificial en la especie canina en la actualidad es la de preservar y difundir a nivel internacional el potencial genético de ciertos ejemplares mediante el uso de semen refrigerado y/o congelado, ya que es mucho mas fácil y factible el transporte de las muestras espermáticas que el de los individuos, evitando además la transmisión de ciertos procesos infecciosos cuya principal vía de difusión es la venérea. Por otra parte tampoco debemos olvidar que gracias a esta técnica también es posible evaluar la calidad del eyaculado mediante una mínima contrastación seminal (motilidad, concentración espermática y recuento de morfoanomalías) antes de proceder a la inseminación de la hembra, y, por tanto descartar una mala calidad seminal como causa de un fallo de gestación. 

Este artículo fue publicado en el número 46 de la Revista CENTRO VETERINARIO

Estado actual de las técnicas de inseminación artificial en la especie canina

Xiomara Lucas

Palabras clave: Inseminación artificial; Perros

Categorías: Hemeroteca,Sector veterinario,Asistentes veterinarios

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