Importancia Psicológica II

Importancia Psicológica II

En el articulo anterior decíamos que había cinco circunstancias en las que los perros pueden funcionar como un importante soporte psicológico para el ser humano, de las cuales tratamos la importancia en los niños, adultos solteros, parejas sin hijos y personas mayores. En este nuevo artículo trataremos la importancia que tienen los animales de compañía como ayuda en la terapia de seres humanos

Dr. Miguel Ibáñez Talegón
Profesor de Universdiad. Director de etiología de la Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Veterinaria.

 

Las mascotas también pueden ser unos buenos psicoterapeutas, colaborando como coterapeutas de las patologías primaria y secundaria en el hombre, con una base psíquica o motora.
Existen circunstancias variadas como las que indicaba Levinson, el cual afirmaba que en algunos casos un animal de compañía como el perro puede ser un valioso colaborador en el tratamiento de problemas psiquiátricos infantiles. Por otro lado, en ocasiones, los padres han sido informados por algún profesor de la necesidad de tratamiento psiquiátrico de niños con problemas de comunicación con otros niños o con el profesorado. También, los niños pueden rehusar hablar o a cooperar. En esos casos un perro especialmente amistoso y juguetón puede sacar al niño de su silencio, actuando como desbloqueador de tales situaciones.
Igualmente, Levinson en 1989 indicó la importancia del empleo de los animales como ayuda para los niños autistas, partiendo del supuesto de que el juego es el mejor medio de comunicación y que el reino del niño y de los animales es por excelencia el del juego. Esto, naturalmente, puede no resultar en aquellos niños con miedo a los animales, pero una exposición gradual a la presencia de un perrito bueno y dócil, mantenido a una distancia suficiente, puede ayudar a superar en poco tiempo esa fobia.

Los animales pueden ayudar a los niños con severos problemas psicológicos de distinta etiología. La ausencia de inhibiciones en los animales en sus comportamientos de excreción (eliminación de heces), sexual y maternal pueden colaborar a que los niños acepten esas funciones como naturales y no vergonzosas. El afecto incondicional de un perro es importante para los niños normales pero mucho más importante para los que tienen problemas, los cuales piensan que son demasiado malos para ser merecedores de amor. Esto puede ayudar a que un niño vea que un perro puede ser malo pero a pesar de todo se le puede querer. Por tanto es muy importante que no les lleven animales que pudiesen tener problemas de conducta, a aquellos niños con disturbios emocionales.
Las mascotas pueden estar relacionadas ocasionalmente con la aparición de enfermedades mentales, pero también sirven de mucha ayuda para curarlas, o como colaboradores en la terapia. El sacrificio brusco del gato de un niño porque arañó a su hermana puede ocasionar un complejo de culpa y enfermedad emocional, no afectando al padre que decidió sacrificarlo, pero sí al niño que puede sentirse responsable de esa situación.

Levinson (1972) también es partidario del uso de mascotas como coadyuvantes en instituciones para los disturbios emocionales. Los animales pueden generar en los pacientes un sentido de la responsabilidad y estimular su ánimo, igual que lo hacen con las personas mayores. Los perros también han sido utilizados con éxito en prisiones, con el mismo propósito de recuperación y ayuda psicológica de los reclusos. Igualmente se está introduciendo a los perros en los hospitales como factor favorecedor de la recuperación del paciente en fase de convalecencia.

En resumen, las funciones de los animales como zooterapia, basándose en la acción de la relación hombre animal, se producen en los casos de:

  • Depresión psíquica
  • Estrés
  • Problemas emotivos
  • Problemas sensoriales o motores
  • Patologías cardíacas
  • Convalecencia en hospital

Se producen importantes beneficios como: Aprender a ponerse en situación de los demás. Desviar la atención hacia el exterior al tener que pensar y hablar de los animales. Divierten a la gente introduciendo alegría y juego. Incrementan la comunicación con otras personas disminuyendo los sentimientos de aislamiento, y disminuyen la ansiedad y estrés, mejorando el estado de ánimo. Tambien producen una sensación de relax y se produce una disminución de la presión sanguínea.

Como puede afectar la muerte de una mascota
Efectivamente una mascota puede llenar de alegría la vida de una persona y por tanto la muerte del animal puede llegar a ser muy estresante. En este sentido se ha informado de una gran cantidad de casos de luto psicológico tras la muerte de la mascota (Keddie 1977). En este sentido, como la vida de un perro es más corta que la de los humanos, su muerte puede servir de preparación para aceptar mejor la muerte en los seres humanos. Los niños han celebrado funerales para sus mascotas (cementerios de mascotas). En este sentido nada puede estresar más fuertemente que el significado de final irrevocable de la muerte.

Relaciones hombre animal indeseables
Las razones expuestas para tener un animal de compañía no son garantía de que se vayan a desarrollar unas buenas relaciones y que estén suficientemente atendidos. También pueden aparecer relaciones indeseables. Por ejemplo los niños demasiado pequeños pueden causar problemas de comportamiento en los animales, ya que no distinguen bien entre objetos animados e inanimados y el trato puede ser cruel. Puede aparecer agresividad por tirones de pelo, darles golpes o jugar a las guerras lanzándoles objetos o disparos.
Muchos propietarios tratan a los animales como si fuesen seres humanos o les atribuyen sentimientos humanos como rencor, envidias, celos o sentimiento de culpa. Es dudoso que tales sentimientos puedan atribuirse, por tanto no se les puede castigar por ello. Un excesivo o ansioso apego al animal o un trato afectuoso compulsivo puede ser perjudicial e indicativo de algún trastorno del ser humano.

¿Por qué tenemos mascotas?
Si preguntásemos por qué la gente tiene mascotas podríamos tener todo tipo de respuestas, incluso aquellas de los que buscan la agresividad en su perro. No obstante la gente adquiere perros por múltiples razones: por una sensación táctil, por empatía, por sentirse importantes sobre el animal, para dar y recibir cariño, por tener un vínculo con la naturaleza, por seguridad, narcisismo, exhibicionismo, para tener un compañero de juego o por tener un motivo de charla y reunión con otras personas. Igualmente, pueden existir además de lo mencionado, otras razones como: las deportivas (agility), caza, servicios sociales (ciegos, ancianos, etc), guarda, defensa y otras utilidades. En cualquier caso, el tener un animal de compañía en casa, conviviendo día a día con los seres humanos, es importante por la predisposición mental que infunde al hombre a realizar cosas por los demás, simplemente.