Ulceras corneales

Úlceras corneales

La úlcera corneal es una pérdida en la continuidad de las capas de la córnea. En función de capas dañadas, las úlceras corneales se clasifican como superficiales, estromales profundas y descemetoceles

Las causas de la aparición de una úlcera son muy diversas: traumatismos, arañazos, cuerpos extraños, sustancias químicas, algunas infecciones, alteraciones anatómicas (anormalidades en las pestañas, alteraciones en la estructura o función de los párpados, así como alteraciones de la película precorneal) o insuficiente producción de lágrima.
Las úlceras son muy dolorosas y los animales pueden mostrar diversos signos clínicos: parpadean constantemente, lagrimean, la luz les resulta molesta y a veces la membrana nictitante protuye. El test de fluoresceína nos permitirá confirmar el diagnóstico.
El tratamiento va encaminado a eliminar la causa, calmar el dolor, controlar la infección y favorecer la cicatrización. Las úlceras superficiales no complicadas se deben solucionar en una semana con la utilización de antibióticos de amplio espectro, aplicados tres o cuatro veces al día para prevenir la infección bacteriana, a veces asociados a atropina para controlar el dolor. En las úlceras recurrentes o úlceras profundas debemos recurrir, además de al tratamiento médico, a procedimientos quirúrgicos.

La cornea
La córnea es la porción más anterior de la túnica fibrosa del globo ocular, permite que la luz pueda llegar a la retina y además constituye una barrera mecánica impermeable entre el ojo y el medio ambiente. Es una membrana lisa de entre 0,6-1 milímetro de espesor en el caso de perros y gatos. Esta parte del ojo no tiene vasos sanguíneos, ni está pigmentada y, por lo tanto, es transparente. Al ser avascular, obtiene el oxígeno y la nutrición a través de la difusión del humor acuoso y la película lagrimal.
Está formada por cuatro capas: la capa más externa es el epitelio (no queratinizado); le sigue el estroma, que se compone de fibras colágenas y es la capa más gruesa ocupando el 90% del espesor de la córnea; luego viene la membrana de Descemet compuesta por fibras elásticas; por último está el endotelio, formado por una sola capa de células. La membrana de Descemet es relativamente elástica, y tiene bastante resistencia a los traumatismos. Si una laceración o herida llega a esta membrana y es de espesor total, se conoce como descemetocele.

Opacidades corneales
La pérdida de la transparencia corneal disminuye la capacidad visual del paciente; afortunadamente la gran mayoría de las ocasiones estas lesiones responden al tratamiento médico o quirúrgico.
Las principales causas de pérdida de transparencia corneal son:

Presencia de edema. El edema es siempre debido a un daño endotelial o epitelial. El edema corneal resulta cuando un exceso de fluido se acumula dentro del estroma, no se distribuye uniformemente y fuerza a las láminas de colágeno a separarse, llegando a perder transparencia de manera focal o difusa.

Aparición de vasos sanguíneos. La Vascularización es una reacción patológica de la córnea debida, bien a una irritación o inflamación continuadas (queratoconjuntivitis seca, entropión…), bien a enfermedades con componente inmunitario (queratitis superficial crónica del Pastor Alemán, queratitis eosinofílica felina…) o bien a enfermedades que afectan a las estructuras adyacentes (uveitis, glaucoma…).

Depósito de pigmento melánico. Generalmente debido a una irritación crónica (ectropión, entropión, queratoconjuntivitis seca…) se deponen pigmentos melánicos en el área nasal de la córnea.