¿Perros y gatos a la carta? El dilema ético detrás de la edición genética de mascotas
¿Perros y gatos a la carta? El dilema ético detrás de la edición genética de mascotas
Una empresa de biotecnología ha logrado crear los primeros perros hipoalergénicos mediante edición genética CRISPR. El avance promete cambiar la relación entre mascotas y personas alérgicas, pero también reabre una pregunta incómoda: ¿hasta dónde debemos modificar a los animales para adaptarlos a nuestras necesidades?
Matt Walker, cofundador y jefe de Kindred Companion Sciences, una empresa de biotecnología, es un gran amante de los perros, pero no puede acercarse a uno sin que le reacciones alérgicas: picor de ojos, estornudos… Sin embargo, desde hace unos días, acariciar a sus mascotas no supone para él ningún dilema. Hoy goza de la compañía de Bailey, un cachorro dela raza beagle que puede convivir sin dificultad con personas alérgicas. No, sus alergias no han desaparecido. Sí la biología de su mascota , pues la saliva y el pelaje ya no producen las proteínas responsables de las reacciones alérgicas.
Bailey no es fruto de la casualidad. Es el proyecto estrella de la compañía, que recurrió a la tecnología de edición genética CRISPR para diseñar «al gusto del consumidor» perros hipoalergénicos. Todavía faltan años para que llegue al mercado. Sin embargo, la noticia ha causado un gran revuelo en la comunidad científica: ¿hasta qué punto esto se considera un avance científico o una aberración bioética?
¿Cómo consiguió desactivar estas proteínas responsables de las reacciones alérgicas? Desactivando un gen llamado Can f1, responsable de la codificación de uno de los principales alérgenos caninos. Y, posteriormente, usando una técnica básica de clonación para transferir los genomas editados de estas células a embriones de perro, que implantaron en una madre gestante que dio a luz a los cachorros.
La noticia saltó a los medios a principios de agosto, y con ella, la preocupación por las consecuencias de la generalización de esta práctica. Es cierto que llevamos miles de años intentando crear razas a nuestra voluntad. Por ejemplo, hemos perfeccionado las habilidades de ciertas razas de perros para que sean capaces de llevar a cabo actividades específicas: ahí están los canbes especializados en la caza de aves, o los perros pastores, pasando por los perros salchicha, los dálmatas con su tupido pelaje repleto de manchas… Sin embargo, lo hemos hecho mediante un método tan antiguo como poco invasivo: la cría selectiva como forma de selección artificial.
Aun así, hallazgos como el de Walker catapultan esta práctica a una nueva era. A partir de ahora, con un único «ajuste genético», todo parece indicar que estos perros ya no producen las proteínas que provocan reacciones alérgicas en humanos. Pero que nadie se anime a pedir «perros a la carta». Por ahora se necesita un tiempo prudencial para recabar más información y saber si estos perros son, como se asegura, hipoalergénicos, o si podrían desarrollar estas proteínas más adelante. Y hay otra pregunta más crucial: ¿qué consecuencias tiene esta edición genética en los perros? ¿Tendrá algún tipo de repercusión en la salud de las mascotas?
Según recuerda Rowena Packer, experta en bienestar animal, al New York Times, el ser humano es responsable de la creación de una cantidad ingente de enfermedades hereditarias en los canes, por lo que tenemos una responsabilidad mucho mayor a la hora de reflexionar de forma más crítica sobre los perros que creamos.
En busca de la mascota hipoalergénica
Hasta ahora, la cría selectiva era la única forma de conseguir perros y gatos a la carta. Sin embargo, este método ha sido poco efectivo a la hora de criar mascotas hipoalergénicas. Como mucho, se han conseguido perros y gatos con menos pelo. Pero eso no significa que no produzcan las mismas proteínas responsables de las reacciones alérgicas: simplemente hay menos cantidad.
La edición genética es una forma «sencilla, cómoda y eficaz» de resolver el problema, en palabras de Matt Walker. Sin embargo, ¿es segura? Hasta la fecha, la empresa no ha detectado ningún rastro del alérgeno en ninguno de los dos perros que ha criado, mientras que el CEO asegura que él mismo ha dejado de tener reacciones alérgicas desde que nacieron sus dos cachorros. Son, por ahora, los únicos resultados disponibles, aportados por la propia compañía.
El dilema bioético de los efectos no deseados
En efecto, la edición genética animal, sea o no de mascotas, plantea un dilema bioético. Aunque la técnica CRISPR sigue siendo una tecnología relativamente nueva, plantea cuestiones éticas, especialmente en lo relativo a la salud, la tecnología y el medio ambiente. Cuestiones que se agudizan a medida que avanza esta tecnología.
Al igual que otras tecnologías, las técnicas CRISPR esconden riesgos potenciales. Por ejemplo, a nivel molecular pueden provocar cambios en el genoma en una ubicación distinta a la especificada por el ARN guía. Efectos no deseados que pueden perjudicar la salud de un organismo editado o producir fenotipos no deseados.
A mayor escala, las consecuencias no deseadas pueden ser más ambiguas, pero igual de preocupantes. Por ejemplo, ¿hasta qué punto el uso de tecnología CRISPR en seres humanos, animales o plantas puede acabar dando lugar a cambios difíciles de predecir en la sociedad, la cultura y el bienestar animal? Quizá algunos efectos sean beneficiosos, pero otros podrían ser perjudiciales. ¿Qué beneficios justifican ese riesgo? ¿Qué resultados imprevistos podrían aparecer? A veces existen alternativas disponibles: por ejemplo, el cribado genético de embriones o el uso de células germinales donadas permite evitar la transmisión de trastornos genéticos, de la misma manera que la selección artificial ha ayudado a generar razas de perro concretas al gusto de los humanos. ¿Vale la pena arriesgarse?
«¿Deberíamos utilizar biotecnología sofisticada para crear los animales que queremos, en lugar de cambiar nuestra forma de relacionarnos con los animales que ya existen?», se preguntaba Jessica Pierce, experta en bioética del Campus Médico Anschutz de la Universidad de Colorado, en el New York Times. «Es una cuestión de prioridades, quizá equivocadas».
Fuente: ¿Perros y gatos a la carta? El dilema ético detrás de la edición genética de mascotas
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