Actualización en el manejo de obstrucciones ureterales felinas. Obstrucciones ureterales en gatos: ¿qué se sabe actualmente?

Ecografia renal mostrando la dilatación de la pelvis renal.

1. Etiopatogenia

Desde que su publicara el primer caso de obstrucción ureteral en gatos por Zaid y su equipo en 1990, la casuística no ha hecho más que aumentar en las últimas décadas, siendo la primera causa de uremia aguda en gatos en Norteamérica4.

La obstrucciones pueden desarrollarse de manera secundaria a una obstrucción intraluminal (litiasis, restos celulares, coágulos sanguíneos desecados o espasmos uretrales), a una lesión ureteral parietal (procesos tumorales, estenosis congénitas o adquiridas, fibrosis, pólipos, etc), o a una compresión extraluminal (normalmente debido a un tumor vesical o retroperitoneal1,2, a un uréter retrocavo o a una causa iatrogénica como una ligadura ureteral inadvertida durante una ovariectomía/ovariohisterectomía). Otra forma de clasificarlas es en estáticas o dinámicas, unilaterales o bilaterales y en parciales o completas.

Entre las causas citadas anteriormente, en gatos, el cálculo ureteral es el mayor responsable de este tipo de obstrucciones. Aproximadamente 98% de casos de litiasis ureterales son debidos a cálculos de oxalato de calcio, cálculos que no pueden disolverse1,2. La predisposición en gatos a la obstrucción ureteral se debe principalmente al pequeño diámetro interno de su uréter (0.4 mm) con respecto al diámetro del uréter normal en perros (1.3-2.7 mm)1,2. Aunque algunos cálculos de 1 a 2 mm puedan ser evacuados, la mayoría de estas formaciones que miden más de 1 mm son susceptibles de provocar una obstrucción parcial o completa.

La fisiopatología de la obstrucción ureteral ha sido estudiada en perros y revela que el pronóstico de recuperación de la función renal depende principalmente de dos factores: el grado y la duración de la obstrucción3. Wilson demostró que el pronóstico de recuperación es bueno si la obstrucción se corrige antes de los 4 primeros días. Sin embargo, a los 14 días de obstrucción, el riñón pierde de manera irreversible la mitad de su capacidad de filtración glomerular, y tras 40 días, la pierde casi completamente. Estas observaciones exponen la importancia de un rápido diagnóstico y de una repermeabilización precoz de las vías urinarias.

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