Alimentación y salud digestiva en perros y gatos: desmontando mitos y leyendas desde la evidencia científica
Alimentación y salud digestiva en perros y gatos: desmontando mitos y leyendas desde la evidencia científica
En los últimos años, la alimentación de los animales de compañía se ha convertido en un tema de conversación habitual en hogares, consultas veterinarias… y, sobre todo, en redes sociales. Entre vídeos virales, consejos de “expertos” improvisados y tendencias que prometen lo mejor para nuestras mascotas, muchas familias se sienten desorientadas cuando su veterinario les plantea un problema digestivo. ¿Qué es realmente lo mejor para un perro o un gato con una enteropatía? o ¿Cómo evitar llegar a una enteropatía utilizando para ello la mejor alimentación para nuestra mascota?
A estas preguntas respondió el catedrático Ángel Saínz Rodríguez, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y especialista en medicina interna de pequeños animales, durante una conferencia centrada en “Dietas en enteropatías: ¿mitos y realidades?”. Su intervención formó parte del ciclo Jueves de Veterinaria, que organiza el Colegio de la Profesión Veterinaria de Santa Cruz de Tenerife, un espacio de encuentro entre expertos nacionales y profesionales del archipiélago que, en esta ocasión contó en el patrocinio de Bioibérica.
El mensaje fue claro: cuando se trata de salud digestiva, la evidencia científica debe prevalecer sobre las modas.
Cuando llega el diagnóstico: incertidumbre y dudas
Recibir el diagnóstico de una enteropatía en un perro o un gato puede generar inquietud en cualquier familia. Tal y como explica el profesor Saínz, lo primero es distinguir entre dos grandes escenarios: las enteropatías agudas y las crónicas.
Las agudas son, con diferencia, las más frecuentes. Se presentan con síntomas como vómitos o diarrea durante unos días y, en muchos casos, no se identifica una causa concreta. Sin embargo, eso no impide tratarlas con eficacia. “Sabemos muy bien cómo manejarlas —explica— y la dieta es un factor fundamental”.
Aquí, el paralelismo con la medicina humana resulta útil: igual que una persona puede sufrir un episodio digestivo puntual sin conocer su origen exacto, los animales también pueden recuperarse con un manejo adecuado en el que la alimentación juega un papel clave.
En cambio, las enteropatías crónicas plantean un reto mayor pero también traen una buena noticia: aproximadamente la mitad de estos casos en perros responden favorablemente a cambios dietéticos específicos. Es decir, la comida puede convertirse en parte esencial del tratamiento.
El gran obstáculo: la desinformación
Uno de los puntos centrales de la conferencia fue la dificultad creciente que encuentran los veterinarios en consulta: la avalancha de información —y desinformación— que circula en internet.
Hoy en día, muchas familias llegan con ideas preconcebidas sobre cómo alimentar a su mascota, basadas en blogs, vídeos o recomendaciones de personas sin formación acreditada. “Desmontar esas ideas no siempre es fácil”, reconoce Sáinz, incluso cuando se aportan pruebas científicas sólidas.
Entre los ejemplos más llamativos está el auge de las dietas crudas. Aunque se presentan como una opción “natural”, el especialista advierte de sus riesgos: problemas infecciosos que no solo afectan al animal, sino que pueden transmitirse a las personas que conviven con él.
Dietas caseras: buena intención, malos resultados
Otra creencia extendida es que alimentar a los animales con comida casera es más saludable o más “amoroso” que ofrecerles pienso. Sin embargo, los datos cuentan otra historia.
Un amplio estudio realizado en Estados Unidos analizó más de 1.800 dietas caseras enviadas por propietarios de perros y gatos. El resultado fue contundente: solo alrededor del 6% estaban correctamente equilibradas.
Esto implica que la gran mayoría de estas dietas pueden provocar, a medio o largo plazo, carencias nutricionales importantes. El profesor Saínz lo ilustra con su propia experiencia: tras décadas en la profesión, está viendo reaparecer enfermedades como el raquitismo, que habían prácticamente desaparecido gracias a la mejora en la alimentación.
La conclusión es clara: preparar comida en casa no es sinónimo de hacerlo bien. Sin el asesoramiento de un especialista en nutrición, es fácil cometer errores que comprometen la salud del animal.
Frente a estas tendencias, el experto reivindica el valor de las dietas comerciales formuladas por profesionales. Detrás de estos productos hay equipos de veterinarios y nutricionistas que diseñan alimentos equilibrados y adaptados a diferentes etapas de la vida y patologías.
El impacto de estos avances ha sido notable. En pocas décadas, la esperanza de vida de perros y gatos ha aumentado de forma significativa. Hoy existen alimentos específicos incluso para gatos mayores de 15 años, algo impensable hace 30 años.
Además, han surgido las llamadas dietas de prescripción, diseñadas para enfermedades concretas: problemas renales, cardíacos, articulares o digestivos. En el caso de las enteropatías, estas dietas permiten ajustar los nutrientes y evitar componentes que puedan agravar la enfermedad.
Antibióticos y microbiota: un cambio de paradigma
Otro aspecto abordado en la conferencia fue el uso de antibióticos en problemas digestivos. Si bien en el pasado se utilizaban con mayor frecuencia, hoy se tiende a restringir su uso a casos muy concretos. El motivo principal es su impacto sobre la microbiota intestinal, ese complejo ecosistema de microorganismos que desempeña un papel crucial en la salud.
En su lugar, cada vez cobran más importancia estrategias como los prebióticos, probióticos y simbióticos, orientadas a modular la microbiota. Este campo, relativamente reciente, está revolucionando la comprensión de la salud no solo digestiva, sino general.
De hecho, ya se sabe que la microbiota está implicada en enfermedades neurológicas, hepáticas, cardíacas o metabólicas, tanto en humanos como en animales. “Es una herramienta de presente y de futuro”, subraya Saínz.
¿Pueden los perros comer carbohidratos?
Entre los mitos más persistentes está la idea de que los perros no deben consumir hidratos de carbono. Sin embargo, la ciencia lo desmiente.
Aunque sus antepasados eran carnívoros, la domesticación y la convivencia con el ser humano han llevado a los perros a adaptarse a una dieta más variada. Hoy se consideran omnívoros y, por ejemplo, pueden digerir el almidón con gran eficiencia, alcanzando porcentajes cercanos al 95%.
Un mensaje final: confiar en los profesionales
Más allá de los datos y estudios, la conferencia dejó una reflexión de fondo: la importancia de confiar en profesionales cualificados.
En una época en la que la información está al alcance de un clic, distinguir entre evidencia y opinión es más importante que nunca. Igual que las personas recurren a especialistas en nutrición o medicina, los animales también se benefician de ese conocimiento experto.
La alimentación no es solo una cuestión de preferencias o tendencias. Es, en muchos casos, una herramienta terapéutica decisiva.
Y, como recordó el profesor Saínz, en el cuidado de nuestros animales de compañía, el rigor científico sigue siendo el mejor aliado.
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