Investigadores da UVigo logran, por primeira vez no mundo, criopreservar larvas de medusa con éxito
Investigadores da UVigo logran, por primeira vez no mundo, criopreservar larvas de medusa con éxito
Un equipo científico del Centro de Investigación Marina (CIM) de la Universidad de Vigo logró, por primera vez en el mundo, desarrollar un protocolo eficaz de criopreservación de anchas de medusa, un avance pionero que permitirá transformar las estrategias de conservación de la biodiversidad marina y avanzar en nuevas líneas de investigación en biología y acuicultura.
El trabajo fue llevado a cabo por personal del laboratorio Cryolab del grupo Ecocost del CIM, integrado por Alba Lago, Jesús Troncoso y Estafanía Paredes, y fue publicado en la revista Cryobiology.
Así, estos científicos lograron demostrar que es posible congelar y recuperar con éxito las éfiras (primera fase ancharia) de la medusa ‘Aurelia aurita’. Hasta ahora, la criopreservación se ha aplicado con éxito para otros invertebrados marinos, pero en el caso de las medusas el proceso es especialmente complejo debido a su alto contenido en agua.
Los investigadores del CIM han desarrollado un proceso basado en una combinación de crioprotectores y tratamientos posteriores de descongelación, de manera que una parte significativa de las anchas pudieron sobrevivir y mantener su integridad celular, según señalaron.
En su artículo, además, proponen este organismo como nuevo modelo animal para entender la criopreservación de células, organismos y tejidos con gran contenido de agua. «El conocimiento sobre el impacto de un gran contenido de agua en los tejidos durante el arrefriado lo había ayudado a entender cómo criopreservar mejor otros organismos de gran interés local, como mejillones, almejas o berberechos», explicó Estefanía Paredes, que recordó que se trata de un campo en el que aún no hay muchos estudios, especialmente en el caso de los credarios (medusas, corales, anemones, etc.).
De hecho, uno de los principales retos del equipo científico ha sido encontrar la forma adecuada de evaluar el efecto de los crioprotectores en las anchas, porque aunque son necesarios, también pueden resultar tóxicos. Los investigadores también tuvieron que poner especial atención en el impacto de la deshidratación, por el riesgo de formación de cristales de hielo, que puede generar daños graves.
Además de buscar ese equilibrio entre las concentraciones de crioprotectores, las condiciones de congelación y de descongelación, los investigadores también se han enfrentado al reto adicional de trabajar con un modelo biológico nuevo en el ámbito de la criobiología. A pesar de todo, lograron resultados muy positivos en apenas 3 meses, lo que permitió avanzar en el desarrollo del protocolo específico a lo largo de un año.
POSIBILIDADES ABERTAS
Este avance abre nuevas posibilidades para la conservación de zooplancton gelatinoso, muy importante en el funcionamiento de los ecosistemas marinos y en las cadénas tróficas oceánica. La capacidad de conservar estos organismos a largo plazo permitirá disponer de bancos biológicos para facilitar la investigación y la protección de la biodiversidad marina frente al cambio climático, la contaminación y otras presiones ambientales.
Por otro lado, podrá avanzarse en el conocimiento de la biología de los credarios y desarrollar nuevos modelos experimentales. Todo ello permitirá aplicaciones futuras en ámbitos como la acuicultura, la gestión de recursos marinos o el desarrollo de nuevas tecnologías de conservación de la biodiversidad; así como en la criopreservación de tejidos con componentes musculares.
