Los veterinarios ya registran casos: Icoval advierte a los tutores de perros sobre el grave riesgo de la procesionaria
Los veterinarios ya registran casos: Icoval advierte a los tutores de perros sobre el grave riesgo de la procesionaria
▪ Los pelos de las orugas irritan piel y ojos y son muy peligrosos para las mascotas, ya que pueden ingerirlos. Los cuadros más frecuentes son: inflamación de lengua y labios, hipersalivación, úlceras, vómitos, prurito, lesiones oculares y, en casos avanzados, necrosis tisular o afectación respiratoria
▪ El colegio recomienda evitar paseos por pinadas afectadas y en caso de hacerlo y presentar el animal síntomas, lavar inmediatamente la zona afectada con suero o agua bicarbonatada, sin frotar y acudir al veterinario lo antes posible.
El Colegio de Veterinarios de Alicante (Icoval) informa de la aparición de la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) en diferentes puntos de la provincia, un fenómeno que, aunque es habitual en los primeros meses del año, podría haberse adelantado ligeramente esta temporada. De hecho, la entidad colegial ya ha sido informada de bastantes casos con perros afectados, de diversa consideración, tras salir a pasear por una pinada, tanto en el propio municipio de Alicante capital como en otras zonas rurales también del litoral o incluso de algunas zonas más al interior afectadas por esta plaga forestal. Por tal motivo y, como en anteriores años de especial incidencia, ha promovido una campaña divulgativa y advertido a sus colegiados para que estén atentos a posibles casos relacionados con la exposición a estos lepidópteros que, en casos especialmente graves, puede llegar incluso a ser letales para los cánidos.
La procesionaria representa un riesgo bien conocido por su capacidad urticante, debida a los tricomas que recubren su cuerpo. La provincia de Alicante,
por su parte, es una de las zonas tradicionales con especial afección en la zona este del país. El contacto con los pelos de estas orugas, cuando bajan al suelo desde las copas de los árboles donde se alojan en sus conocidas ‘bolsas’, puede provocar en los animales que los mastican, ingieren o incluso sólo los olfatean, cuadros de diversa intensidad, siendo los más frecuentes la inflamación de lengua y labios, hipersalivación, úlceras orales, vómitos, prurito, lesiones oculares y, en casos más avanzados, necrosis tisular o afectación respiratoria. La evolución clínica dependerá del nivel de exposición y del tiempo transcurrido hasta la atención veterinaria.
Con el objetivo de reforzar la prevención, Icoval ha compartido un vídeo en redes sociales protagonizado por los ‘Icovalitos’, los personajes en dibujos animados que usa habitualmente para lanzar sus mensajes veterinarios divulgativos en materia de tenencia responsable. En este sentido, desde el colegio se recomienda a los responsables de perros que, en caso de que su animal presente los síntomas descritos, lavar inmediatamente la zona afectada (boca, labios, la lengua y morro así como las patas) con suero o agua bicarbonatada, sin frotar y, al hacerlo, protegerse convenientemente para evitar daños en el cuerpo de la persona. En cualquier caso, insisten en acercarse a un centro veterinario lo antes posible.
De igual manera, desde la entidad colegial se ha recordado a los veterinarios clínicos de la provincia la importancia de incorporar este factor en el diagnóstico diferencial durante las próximas semanas, especialmente en animales con antecedentes de paseos por pinares o áreas con presencia de procesionaria. En este sentido, se ha recomendado a los colegiados:
1.- Informar a los propietarios sobre la presencia de procesionaria en determinadas zonas y cómo minimizarla exposición (llevando al perro atado y con bozal, fundamentalmente);
2.- Aconsejar evitar paseos en áreas de riesgo o mantener a los animales bajo control para impedir el contacto directo; 3.- Valorar clínicamente cualquier signo compatible, aunque sea leve, especialmente en animales que hayan estado en exteriores y aplicar tratamiento sintomático precoz y medidas de descontaminación local (lavado ocular/oral) en caso de sospecha y 4.- Registrar los casos clínicos compatibles para contribuir al seguimiento de la incidencia durante la temporada.
Su ciclo biológico
En la provincia de Alicante, el ciclo biológico de la Thaumetopoea pityocampa suele arrancar durante la última semana de septiembre y los primeros diez días de octubre, cuando las hembras ponen sus huevos en las hojas más tiernas de los pinos. Una vez eclosionan, las larvas se alimentan durante las semanas restantes de ese mes de octubre, noviembre y hasta el 15-20 de diciembre con más intensidad y es por estas fechas cuando estos lepidópteros confeccionan con sus ‘ceras’ sus propias bolsas, donde se refugian tanto del frio invernal como de las aves insectívoras. Cuando salen de éstas lo hacen solo por las noches para evitar a tales depredadores. A partir de mediados de enero, finales de este mes -como se ha dado quizá de forma algo adelantada este año- o incluso, en las temporadas más tardías, a comienzos de febrero es cuando, ya convertidas en orugas, comienzan a bajar de las bolsas construidas en las ramas al suelo, buscando generalmente protección en la hojarasca o en las grietas más bajas de la corteza del pino. Se les llama procesionaria porque, incluso cuando van más allá, se desplazan siempre en fila india, una detrás de otra. El periodo en el que estas orugas se aventuran a descender al nivel del suelo puede prolongarse durante casi un mes. Ya en primavera se enterrarán y forman la crisálida (pupa) bajo tierra y en verano emergerán como mariposas nocturnas.
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