Luis Miguel Ferrer Mayayo In memoriam por Luis Miguel Ortega Mora
In memoriam
Con todo mi respeto
Al evocar la persona de Luis Miguel Ferrer, la primera palabra que me surge es la de respeto, entendida en su acepción de consideración, estima y aprecio.
Mi primer contacto con él fue a principios de los 90, cuando fui invitado a dar una clase en un curso de especialización veterinaria en ganado ovino de los que organizaba la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza en colaboración con la Fundación Casa de Ganaderos. Yo comenzaba por entonces mi andadura en la Universidad de León y llegaba pletórico de entusiasmo, de ganas…y de bisoñez. Sus preguntas y consideraciones al finalizar mi intervención llamaron profundamente mi atención, dejando claras dos cosas: lo mucho que conocía él y lo mucho que me quedaba a mí por aprender.
Desde entonces, de una u otra manera, siempre he tenido la suerte de tener al “Ferrer” presente en mi radio de atención, profesional primero y personal después. Como gran experto veterinario en el ganado ovino nos deja una serie de obras corales que son referencia en el campo. El “Atlas de Patología Ovina” y el manual sobre “La exploración clínica del ganado ovino y su entorno” son libros de cabecera para principiantes y expertos. Sin embargo, es su interés en el mundo rural lo que pone en evidencia su carácter polifacético que se manifiesta, principalmente, en obras como el precioso recorrido fotográfico de “Viejos corrales de ovejas y cabras de la provincia de Zaragoza” o su personal “Diccionario de pastor” extendido más recientemente en el “Diccionario rural. Un mundo y una salud”. Estas obras nos hablan del hombre preocupado por hacer entender a la sociedad urbanita de nuestros días, los valores centenarios de una forma de concebir el mundo que languidece.
He tenido la gran oportunidad de colaborar profesionalmente con él en algunos proyectos que me han permitido conocer mejor no solo al profesional sino también a la persona. Solo puedo decir cosas buenas de este tiempo donde he podido apreciar su excelente formación, su gran sentido del trabajo bien hecho, su honradez y su credibilidad.
En una sociedad donde la experiencia pierde consideración, la inmediatez lo rige todo y los valores se diluyen, personas como Luis Miguel nos permiten establecer puntos de referencia que no hagan perder el rumbo. Como Don Quijote aconsejaba a Sancho: “Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores, y préciate más de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio”.
Con todo mi respeto, querido Luis Miguel descansa en paz.
Luis Miguel Ortega Mora
Veterinario
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