Revolución en la Antártida: la ciencia acaba de encontrar una nueva especie de pingüino que llevaba 100 años oculta a la vista de todos

Revolución en la Antártida: la ciencia acaba de encontrar una nueva especie de pingüino que llevaba 100 años oculta a la vista de todos
Hacía un siglo que no se descubría una nueva especie de pingüino. Un nuevo estudio genético asegura que urge realizar una nueva clasificación taxonómica
Descubrir una nueva especie no es un hecho insólito hoy en día. Fundamentalmente, porque los nuevos dispositivos tecnológicos como los ROV capaces de operar a miles de metros de profundidad bajo la superficie del mar o las innovadoras técnicas de estudio del ADN han abierto horizontes inexplorados para la humanidad dentro de la propia Tierra. Sin embargo, la mayoría de esos descubrimientos hacen referencia a criaturas abisales o de tamaño diminuto. Lo que no es normal es que hayamos encontrado una nueva especie que puede medir 95 centímetros y rondar los 8 kg de peso. Menos aún si se trata de un pingüino de la Antártida.
Pero es lo que acaba de pasar. Un reciente estudio publicado en la revista Nature Current Biology acaba de demostrar que el pingüino gentoo, más conocido en los países hispanohablantes como pingüino de papúa (Pygoscelis papua), no es una entidad biológica única, sino que se divide en cuatro linajes independientes con características genéticas y morfológicas propias. Es más, los investigadores a cargo del trabajo, que pertenecen a las universidades de Berkeley u Andrés Bello, aseguran que uno de ellos debe ser considerado como una nueva especie de pingüino.
Para llegar a esta conclusión, el equipo empleó técnicas genómicas de última generación para examinar 64 ejemplares de 10 colonias distintas distribuidas por el océano Austral. Los resultados confirman que el aislamiento geográfico ha permitido una evolución diferenciada entre estas populares poblaciones de aves marinas.
Diversidad genética
El estudio subraya que la fidelidad extrema de estas aves a sus lugares de nidificación ha sido el motor principal de esta separación biológica. Al regresar siempre a las mismas colonias, el flujo genético entre los distintos grupos es prácticamente inexistente, lo que genera un aislamiento genómico irreversible. «Probablemente no haya ninguna especie de pingüino cuya taxonomía haya sido más debatida que la del pingüino papúa», explicó Rauri Bowie, conservador del Museo de Zoología de Vertebrados de Berkeley, en una nota de prensa.
La investigación propone elevar a la categoría de especie a tres grupos que anteriormente se consideraban simples subespecies, además de describir una totalmente inédita para la ciencia. En concreto, se trata del pingüino papúa del sureste, denominado científicamente Pygoscelis kerguelensis, habita exclusivamente en las Islas Kerguelen. Esta población nunca había sido reconocida siquiera como subespecie, representando el primer descubrimiento de este tipo en más de 100 años de ornitología.
Las otras tres especies resultantes de esta reclasificación son el pingüino papúa del norte, ubicado en las Islas Malvinas; el pingüino papúa del sur, presente en la Antártida y Georgia del Sur; y el pingüino papúa del este, que habita en las islas Crozet y Macquarie. Cada una de estas variantes ha desarrollado adaptaciones específicas para sobrevivir en sus respectivos nichos ecológicos, optimizando sus técnicas de búsqueda de alimento y resistencia térmica.
La amenaza climática
A pesar de la relevancia del hallazgo, los científicos alertan sobre el futuro incierto de estas nuevas especies debido al acelerado cambio climático. La especialización extrema que les permitió evolucionar de forma aislada es ahora su mayor vulnerabilidad ante la transformación de su entorno natural. Según los modelos de proyección para el año 2050, muchas de estas islas subantárticas podrían volverse inhabitables para las colonias que han residido en ellas durante milenios.
Juliana Vianna, profesora de la Universidad Andrés Bello y autora principal del artículo, destacó la dificultad de adaptación de estas aves ante la crisis ambiental. «Los pingüinos de Galápagos y otras especies de pingüinos insulares, al ser endémicos de estas islas, no encontrarán adónde ir tras un cambio en su entorno. Esas islas están muy aisladas y estos pingüinos no pueden adaptarse fácilmente para colonizar ninguna otra región«, advirtió la experta chilena durante la presentación del estudio.
La protección de estos ecosistemas resulta ahora más crítica que nunca para garantizar la supervivencia del Pygoscelis kerguelensis y sus parientes cercanos. La Antártida es el único refugio donde las poblaciones podrían tener margen para expandir su área de distribución hacia zonas más frías. Sin embargo, para las especies que habitan en archipiélagos aislados, el calentamiento del agua y la alteración de las corrientes marinas suponen una amenaza directa de extinción a corto plazo.
Fuente: National Geografic
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