TikTok, reels y mascotas: cuando el contenido viral se convierte en maltrato invisible
TikTok, reels y mascotas: cuando el contenido viral se convierte en maltrato invisible
El contenido de mascotas domina las redes sociales. Solo en TikTok, el hashtag #dog acumula más de 640.000 millones de visualizaciones y #cat supera los 300.000 millones. Se estima que existen unos 2 millones de cuentas de mascotas «influencers» activas en Instagram, y que el 35% de tutores de perros y gatos a nivel mundial ha creado al menos un perfil en redes sociales para su animal1. Esta exposición masiva ha generado una industria de pet influencers valorada en más de 1.400 millones de dólares en 2024, con proyecciones de crecimiento anual superiores al 13%2.
Sin embargo, tras los millones de «me gusta» se oculta una realidad preocupante. Un estudio reciente publicado en el Journal of Applied Animal Welfare Science analizó 162 vídeos virales clasificados como «graciosos» y encontró que el 82% mostraba animales con signos evidentes de estrés, miedo o malestar3. El 52% presentaba riesgo de lesiones, el 30% evidenciaba dolor y el 32% mostraba características de cría agónica (principalmente braquicefalia). Lo más significativo: el 93,8% de estos vídeos problemáticos fueron clasificados como «exitosos» según métricas de engagement, lo que demuestra que el éxito viral correlaciona con frecuencia con el compromiso del bienestar animal.
Las tendencias que más preocupan
El catálogo de tendencias virales problemáticas es amplio y se renueva constantemente. El cucumber challenge, activo desde 2015, consiste en colocar un pepino detrás de un gato mientras come para provocar una reacción de pánico. Etólogos como Jill Goldman y John Bradshaw (Universidad de Bristol) han explicado que el gato no teme al pepino en sí: el objeto alargado aparecido repentinamente en una zona percibida como segura desencadena una respuesta de miedo primitiva, posiblemente asociada a serpientes4. Las consecuencias documentadas incluyen ansiedad prolongada, aversión a la zona de alimentación y lesiones por saltos de pánico.
Los vídeos de «perros culpables» representan otro ejemplo masivo de malinterpretación. El estudio de Horowitz (2009) demostró que los perros exhibían la «mirada culpable» (orejas hacia atrás, cola entre las patas, evitación de contacto visual, lamido de labios) con mayor intensidad cuando eran regañados, independientemente de haber cometido alguna transgresión5. Lo que el público interpreta como culpa constituye una respuesta de apaciguamiento ante el enfado percibido del tutor, es decir, una señal de miedo.
Otras tendencias preocupantes incluyen los challenges con alimentos potencialmente tóxicos (chocolate, uvas, xilitol)6, el teñido de pelo de mascotas —un solo vídeo alcanzó 116 millones de visualizaciones—, disfraces restrictivos que limitan la movilidad y la comunicación corporal, interacciones forzadas entre mascotas y bebés presentadas como «adorables», y vídeos de «entrenamiento» basados en castigo positivo que perpetúan métodos punitivos desaconsejados por la comunidad veterinaria.
Lo que parece gracioso y en realidad es estrés
El núcleo del problema reside en la brecha entre la percepción humana y la realidad emocional del animal. Numerosas señales de estrés en perros y gatos son sistemáticamente malinterpretadas por el público general como expresiones positivas o divertidas.
En perros, el whale eye (exposición de la esclerótica al girar la cabeza manteniendo la mirada fija) se viraliza como perros mirando de reojo, cuando en realidad indica incomodidad o miedo7. El jadeo por estrés, en ausencia de calor o ejercicio, se asocia popularmente con perros «felices». El bostezo fuera del contexto del sueño funciona como conducta de desplazamiento que indica tensión. El lamido de labios sin contexto alimentario es una señal calmante de auto-apaciguamiento. Además, las interacciones basadas en una restricción física involuntaria, como los abrazos humanos hacia los perros, suelen malinterpretarse como muestras de afecto bidireccional. Desde una perspectiva evolutiva, los perros, como animales cursoriales adaptados a la huida, perciben la inmovilización como una amenaza potencial, lo que desencadena respuestas agudas de estrés y conductas de desplazamiento asociadas a la imposibilidad de gestionar el espacio7.
En gatos, las pupilas dilatadas fuera de ambientes oscuros indican activación del sistema de lucha o huida, pero se perciben como «ojos grandes adorables». Las «orejas de avión» (rotadas hacia los lados o atrás) se han convertido en meme popular pese a señalar miedo, irritación o agresión8. La respuesta de «congelamiento» ante estímulos aversivos puede confundirse fácilmente con calma o indiferencia.
El efecto TikTok sobre la demanda de razas
Las redes sociales amplifican un fenómeno previamente documentado con el cine. Ghirlanda et al. (2014) demostraron que las películas con perros generan aumentos en la popularidad de razas que persisten hasta 10 años tras el estreno9. Las redes sociales aceleran este efecto de forma exponencial: el Bulldog Francés superó al Labrador como raza más popular del Reino Unido con un incremento del 3.104% en registros en una década, mientras que el hashtag #FrenchBulldog acumula más de 12.800 millones de visualizaciones en TikTok.
Packer et al. (2019) documentaron que los tutores de razas braquicéfalas tienden a ser más jóvenes y compradores primerizos, con la apariencia como factor principal de selección, incluso conociendo los problemas de salud asociados10. Las consecuencias sanitarias están bien establecidas: el 50% de Pugs y Bulldogs Franceses presenta signos de Síndrome Obstructivo Respiratorio Braquicéfalo (BOAS), su esperanza de vida media es de 8,6 años frente a 12,7 años en otras razas, y el 86% de cachorros de Bulldog Inglés nace por cesárea11. El estudio de Sherborne et al. (2024) demostró que estas razas explotan el kindchenschema (esquema infantil), generando una apariencia «adorable» que enmascara el sufrimiento asociado12. La FECAVA, junto con la FVE, la UEVP y la ISFM, ha solicitado formalmente a las empresas que dejen de utilizar animales braquicéfalos en publicidad y redes sociales13.
Marco legal y papel de las plataformas
La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, reconoce a los animales como seres sintientes y prohíbe causar sufrimiento innecesario, aunque no aborda explícitamente el contenido digital14. El Digital Services Act de la UE, efectivo desde febrero de 2024, impone a las plataformas obligaciones de actuación rápida ante notificaciones de contenido ilegal, aunque su aplicación al bienestar animal aún es limitada15.
Las propias plataformas prohíben formalmente el maltrato animal. TikTok establece que no permite «contenido que muestre o promueva abuso animal, crueldad, negligencia o explotación». Meta prohíbe «comentarios sádicos explícitos hacia el sufrimiento de animales». Sin embargo, la aplicación es inconsistente: según la Social Media Animal Cruelty Coalition (SMACC), solo el 36,3% del contenido señalado en Meta fue eliminado16. El problema central es que el contenido que muestra estrés «sutil» —sin violencia explícita— rara vez activa los sistemas de moderación.
Recomendaciones para veterinarios y tutores
El modelo de los Cinco Dominios (Mellor et al., 2020) proporciona un marco para evaluar el impacto del contenido digital sobre el bienestar animal17. Aplicado a este contexto, permite identificar violaciones en el dominio del ambiente físico (disfraces restrictivos), de las interacciones conductuales (estímulos de sobresalto, interacciones forzadas) y del estado mental (miedo, ansiedad, estrés sostenido).
Desde la clínica veterinaria, podemos actuar en varios frentes. Asesorando a las familias antes de adoptar o comprar un perro y creando contenido educativo que enseñe a los tutores a identificar señales de estrés en sus animales, contrarrestando la desinformación viral. En tercer lugar, evitando representar razas braquicéfalas en nuestros propios materiales de marketing, siguiendo las recomendaciones de la BVA y su campaña #BreedtoBreathe18.
Por todo lo expuesto, se considera fundamental animar a los tutores a preguntarse, antes de replicar o compartir una tendencia con su mascota, si el animal está disfrutando genuinamente de la situación o si, por el contrario, está mostrando señales de incomodidad. El lamido de labios, las orejas hacia atrás, el whale eye, la rigidez corporal, el bostezo o los intentos de alejarse son indicadores claros de que algo no va bien. Del mismo modo, evitar interactuar con contenido problemático —incluso mediante comentarios negativos, que también alimentan los algoritmos— y reportar el contenido preocupante en cada plataforma constituye una de las acciones más efectivas al alcance de cada usuario.
Conclusión
La convergencia de incentivos económicos masivos, algoritmos que premian reacciones emocionales intensas y una brecha sistemática en la capacidad humana para interpretar señales animales ha generado un ecosistema digital donde el sufrimiento animal se monetiza disfrazado de entretenimiento. El 82% de vídeos «graciosos» mostrando estrés animal no es una estadística abstracta: representa la normalización industrializada de prácticas incompatibles con los estándares de bienestar que la comunidad veterinaria defiende. La profesión veterinaria tiene la responsabilidad y la credibilidad científica para liderar el cambio cultural necesario, transformando cada consulta en una oportunidad de educación sobre bienestar animal, también en el mundo digital.
Germán Quintana
Bibliografía
- Statista: Pet owners setting up social media accounts for pets worldwide 2022. statista.com/statistics/1423969.
- Dataintelo: Pet Influencer Platform Market Research Report 2024-2033. dataintelo.com/report/pet-influencer-platform-market.
- Döring S, Horstmann V et al.: Popular but Harmful – How Funny Pet Videos on Social Media Conceal Animal Suffering. J Appl Anim Welf Sci 2025. DOI: 10.1080/10888705.2025.2546394.
- Bradshaw JWS: Cat Sense: The Feline Enigma Revealed. New York, Basic Books, 2013.
- Horowitz A: Disambiguating the «guilty look»: Salient prompts to a familiar dog behaviour. Behav Processes 2009; 81(3):447-452.
- Cortinovis C, Caloni F: Household Food Items Toxic to Dogs and Cats. Front Vet Sci 2016; 3:26. DOI: 10.3389/fvets.2016.00026.
- Beerda B, Schilder MB, van Hooff JA et al.: Chronic Stress in Dogs Subjected to Social and Spatial Restriction. I. Behavioral Responses. Physiol Behav 1999; 66(2):233-242.
- Amat M, Camps T, Manteca X: Stress in owned cats: behavioural changes and welfare implications. J Feline Med Surg 2016; 18(8):577-586.
- Ghirlanda S, Acerbi A, Herzog H: Dog Movie Stars and Dog Breed Popularity: A Case Study in Media Influence on Choice. PLoS ONE 2014; 9(9):e106565.
- Packer RMA, O’Neill DG, Fletcher F et al.: Great Expectations, Inconvenient Truths, and the Paradoxes of the Dog-Owner Relationship for Owners of Brachycephalic Dogs. PLoS ONE 2019; 14(7):e0219918.
- MacLean E, Snyder-Mackler N, vonHoldt B et al.: Canine Brachycephaly: Anatomy, Pathology, Genetics and Welfare. J Comp Pathol 2020; 176:109-115.
- Sherborne KL, Mills DS, Mayberry C: That brachycephalic look: Infant-like facial appearance in short-muzzled dog breeds. Anim Welfare 2024. DOI: 10.1017/awf.2024.12.
- FECAVA: FVE, UEVP, FECAVA and ISFM Unite Against Promotion of Brachycephalic Animals in Advertisements. fecava.org, 2023. https://www.fecava.org/fve-uevp-fecava-and-isfm-unite-against-promotion-of-brachycephalic-animals-in-advertisements/
- Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales. BOE-A-2023-7936.
- Reglamento (UE) 2022/2065 del Parlamento Europeo y del Consejo (Digital Services Act). Vigente desde febrero de 2024. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2022-81573
- Social Media Animal Cruelty Coalition (SMACC): Annual Report 2024. endcrueltyonline.com.
- Mellor DJ, Beausoleil NJ, Littlewood KE et al.: The 2020 Five Domains Model: Including Human-Animal Interactions in Assessments of Animal Welfare. Animals 2020; 10(10):1870.
- British Veterinary Association (BVA): Breed to Breathe Campaign. bva.co.uk/take-action/breed-to-breathe-campaign.
Fuente ; TikTok, reels y mascotas: cuando el contenido viral se convierte en maltrato invisible – GEMCA
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