Valoración del dolor crónico en gatos

En el año 1979, la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) estableció una definición de dolor que nos ha acompañado hasta la actualidad. En ella exponía que el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a un daño, presente o potencial y descrita en base a dicho daño1. Esta definición ha sido recientemente reevaluada durante más de dos años por un comité de expertos, incorporando matices más relacionados con la etimología de las palabras que la definen, y que podría actualizarse como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada, o similar a la asociada con, daño tisular real o potencial1-3. Al mismo tiempo, esta experiencia sucede de manera única para cada individuo, siendo influenciado por factores internos y externos y, al presentar un componente emocional, el dolor no siempre se ve directamente relacionado con la intensidad del estímulo ya que se puede ver intensificado o atenuado por experiencias previas2,3.

La sección taxonómica de la IASP definió el dolor crónico como aquel dolor que perdura en el tiempo, incluso en ocasiones más allá de la lesión original4. Según algunos autores es aquel dolor que dura más de 3 meses, para otros más de 6 meses4-6. Quizás el tiempo concreto sea de poca importancia, lo que sí es importante es el concepto de “Dolor Enfermedad” que se incluye en el caso del dolor crónico, ya que se pierden los finesprotectores para el organismo, y se instaura como una enfermedad en si mismo4. Referente a esta característica, desde el punto de vista fisiopatológico, se empieza a hablar del dolor maladaptativo cuando nos referimos al dolor crónico4-6.

Basándonos en estos dos principios, pode- mos establecer que, como con cualquier otra enfermedad, cuando nos enfrenta- mos a un paciente con dolor, deberemos establecer el tratamiento más adecuado en base a un diagnóstico y una valoración previa. En veterinaria nos encontramos con la gran limitación de no tener comunicación verbal con el paciente, lo que dificulta el abordaje de la patología, y en el caso del dolor crónico, necesitaremos un interlocutor, el propietario, que en muchos casos no está preparado para detectar las modificaciones comportamentales de su mascota frente a la enfermedad, que serán en definitiva los principales indicadores junto con la explo- ración experimentada de un diagnóstico certero que nos permita instaurar el trata-miento más eficaz2,6.

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VALORACION DEL DOLOR CRONICO EN GATOS