Descubren obreras especializadas que construyen celdas clave para el desarrollo de la abeja reina

Descubren obreras especializadas que construyen celdas clave para el desarrollo de la abeja reinaDescubren obreras especializadas que construyen celdas clave para el desarrollo de la abeja reina

Un estudio internacional revela que ciertas abejas obreras jóvenes fabrican celdas reales con propiedades físico‑químicas únicas que crean un entorno bioquímico decisivo para las larvas. El hallazgo replantea cómo se forma una reina en las colmenas.

Durante siglos se pensó que bastaba con alimentar a una larva con grandes cantidades de jalea real —la sustancia glandular que producen las obreras— para convertirla en reina, mientras que la celda real se consideraba una simple estructura pasiva de gran tamaño.

Ahora, un equipo internacional ha identificado un grupo hasta ahora desconocido de abejas obreras jóvenes encargado de criar a la reina en celdas de cera con forma de cacahuete y propiedades fisicoquímicas únicas.

Los resultados, publicados en Nature, revelan que estas celdas no son meros contenedores, sino microambientes diseñados que desempeñan un papel clave en el desarrollo de la reina.

Importa la dieta y el lugar dónde viven

Los investigadores analizaron la composición de la cera de las celdas reales mediante diversos experimentos. Con microscopía electrónica de barrido comprobaron que presenta propiedades físicas y químicas distintivas: es menos densa, más flexible y tiene un punto de fusión más alto que la de las celdas de obreras.

Las constructoras de celdas reales suelen ser más jóvenes, tienen temperaturas torácicas más elevadas y una actividad metabólica distinta

Los autores evaluaron la influencia de este entorno criando larvas de reina en 172 celdas selladas con cera de reina o de obrera durante siete días. Observaron que las que se desarrollaban en celdas de obrera presentaban mayor mortalidad y menor tamaño, lo que sugiere que el entorno bioquímico de las celdas reales es crucial para su desarrollo.

Además, identificaron un tipo de abeja obrera, denominado ‘constructora de celdas reales’, con adaptaciones fisiológicas especializadas.

En comparación con otras obreras, estas son más jóvenes, presentan temperaturas torácicas más elevadas y una actividad metabólica distinta. El seguimiento de su comportamiento mostró que no solo reciclan la cera, sino que la modifican activamente durante la construcción, enriqueciéndola y alterando sus propiedades.

Una llamada a la acción

Kai Wang, coordinador del estudio en la Academia China de Ciencias Agrícolas, explica a SINC que estas obreras no se dedican a construir celdas reales durante toda su vida, sino que responden a una “llamada a la acción” en situaciones de emergencia: “La señal primaria es una caída drástica de la feromona mandibular de la reina, el ‘aroma de la realeza’ que normalmente inhibe este comportamiento en las obreras”.

Aunque todavía no hemos identificado el ‘interruptor’ molecular que selecciona a una abeja joven para esta tarea, sí sabemos que responde a una misión vital de ingeniería

Kai Wang (Academia China de Ciencias Agrícolas)

Wang explica que cuando este aroma se desvanece, se activa un proceso a nivel molecular que afecta al metabolismo de la abeja obrera: “Aunque todavía no conocemos el ‘interruptor’ molecular exacto que selecciona a una abeja joven específica para decirle ‘tú eres la constructora elegida hoy’, sabemos que están respondiendo a esta misión vital de ingeniería.”

Esta respuesta consiste en un calentamiento de su cuerpo a más de 39 °C para procesar la cera especial necesaria para la construcción de las celdas reales. Así, se convierten en una especie de “hornos vivientes”, explica Wang.

Juego de abejas jóvenes

Las abejas melíferas se organizan mediante un sistema laboral denominado polietismo por edad, es decir, cambian de tarea a medida que envejecen. Los investigadores comprobaron que la construcción de la cuna real es, esencialmente, un “juego de abejas jóvenes”. “Está asumido principalmente por obreras de entre 5 y 15 días”, explica Wang.

Para seguir su evolución, marcaron a 130 ‘constructoras reales’ con diminutas etiquetas numeradas en el tórax y rastrearon su comportamiento durante los días siguientes.

Observaron que solo unas pocas (3 de 130) repitieron la tarea, mientras que la mayoría regresó rápidamente a las labores habituales de la colmena. “El seguimiento en vídeo las captó participando en trofalaxia —intercambio de alimento entre compañeras— e inspeccionando otras celdas”, añade.

Representación artística que ilustra la singular arquitectura de la celda de la reina de la abeja melífera con abejas obreras cerca. / Yu Fang, Academia China de Ciencias Agrícolas

Representación artística que ilustra la singular arquitectura de la celda de la reina de la abeja melífera con abejas obreras cerca. / Yu Fang, Academia China de Ciencias Agrícolas

Concluyeron, por lo tanto, que no mantienen una tarea permanente, sino que son trabajadoras altamente flexibles que dan un paso al frente para construir la guardería especializada cuando es necesario, y luego regresan sin problemas al zumbido diario del mantenimiento de la colmena.

Descubrir que las ‘cunas reales’ son en realidad incubadoras activas, diseñadas con un entorno químico y físico único, y que las diminutas obreras experimentan intensos cambios fisiológicos y calentamiento físico para construirlas, fue un gran impacto

Kai Wang

El hallazgo representa una comprensión completamente nueva del desarrollo de las reinas de las abejas melíferas, así como de la especialización dinámica de tareas y la división del trabajo dentro de su sociedad.

“Descubrir que las ‘cunas reales’ son en realidad incubadoras activas, especialmente diseñadas con un entorno químico y físico único, y que las diminutas obreras experimentan intensos cambios fisiológicos y calentamiento físico para construirlas, fue un gran impacto”, destaca Wang.

“Esto reescribe los libros de texto al demostrar que una reina de abeja melífera no se define solo por lo que come, sino también por dónde vive. Nos muestra que los animales pueden diseñar activamente su entorno para controlar el destino biológico de su descendencia”, añade.

El siguiente misterio que abordará el equipo de investigación será el desencadenante molecular preciso detrás la respuesta individual de las ‘constructoras reales’: “Una colonia de abejas siempre alberga muchos misterios sin resolver, pero eso es precisamente lo que las hace tan fascinantes.”

Referencia:

Fang, Y. et al. (2026). Queen cell architecture shapes honey bee queen development. Nature.

Derechos: Creative Commons.

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