Uso de cultivos fecales para caracterizar la disbiosis intestinal


En los perros, las enteropatías inflamatorias crónicas son una causa común de diarrea crónica y se pueden clasificar como sensibles a los alimentos (50% -60%), sensibles a los antibióticos (10% -15%), infecciosas (10%) o sensibles a los corticosteroides. (10% -20%) 1-4 La infección bacteriana primaria es una causa rara de diarrea crónica; sin embargo, muchas enteropatías crónicas se acompañan de alteraciones en la composición de la flora bacteriana residente. Estas alteraciones (es decir, disbiosis intestinal) pueden contribuir a la inflamación en curso, y el tratamiento para restablecer la flora bacteriana normal puede ser terapéutico.5-7 Por tanto, existe interés clínico en la capacidad de detectar la presencia de disbiosis.

Puede parecer que el cultivo bacteriano fecal tradicional sería útil para establecer la presencia de disbiosis; sin embargo, las técnicas de placa son inadecuadas porque es difícil hacer crecer las muchas bacterias anaeróbicas que residen en el intestino. Los métodos moleculares independientes del cultivo basados ​​en la caracterización de los genes del ARNr 16S o en la secuenciación del genoma completo ofrecen una descripción más precisa, pero son costosos y no prácticos para las pruebas clínicas de rutina. Un laboratorio comercial ha validado un método basado en PCR que cuantifica la abundancia de 7 grupos bacterianos y los resume en un solo número llamado índice de disbiosis (DI). En perros sanos, la DI es <0, y en perros con diarrea crónica, la DI suele ser> 2,5-7.

El objetivo de este estudio prospectivo de casos y controles fue comparar los resultados de las pruebas de cultivo fecal tradicionales de 3 laboratorios comerciales diferentes entre sí y con los resultados de las pruebas de DI.8 Se enviaron muestras fecales de 18 perros sanos y 18 perros con diarrea crónica a 3 diferentes laboratorios comerciales de cultivo fecal; también se enviaron muestras a un laboratorio separado para la determinación de DI. Cada laboratorio utilizó criterios específicos para definir la flora como normal o anormal.

En el estudio, los perros de control tenían una DI media de -3 y los perros con diarrea crónica tenían una DI media de 0,9. Se encontró un aumento de DI en 8 (44%) perros con diarrea crónica y en 1 (6%) perro de control. En los 3 laboratorios, no hubo diferencia en la proporción de muestras que tenían un cultivo anormal entre perros sanos y perros con diarrea crónica, y no hubo correlación con la DI de los perros del estudio. Estos resultados plantean la cuestión de si estas pruebas basadas en cultivos que se utilizan para caracterizar el microbioma como normal o anormal son de uso clínico en perros con diarrea crónica.

Perlas clave para poner en práctica:
1.- Las técnicas tradicionales basadas en cultivos fecales que etiquetan el microbioma como normal o anormal no logran diferenciar a los perros con y sin diarrea crónica. El cultivo selectivo de heces destinado a enriquecer el crecimiento de posibles bacterias enteropatógenas puede ser útil para documentar la presencia de brotes individuales o poblacionales con bacterias enteropatógenas.

2.- Una DI basada en PCR aumenta en casi el 50% de los perros con diarrea crónica, pero solo en el 6% de los perros sin diarrea.

3.- La resistencia a los medicamentos antimicrobianos es un problema mundial, ya que el uso excesivo de antibióticos impulsa el desarrollo de cepas resistentes. Por lo tanto, la reducción del uso general de fármacos antimicrobianos es una herramienta importante para reducir la resistencia.8 El uso de antibióticos en perros con enteropatías crónicas debe basarse en la evaluación de pruebas validadas que documenten un papel patológico de la bacteria. El estudio actual sugiere que el cultivo bacteriano estándar de muestras fecales y los patrones de susceptibilidad antimicrobiana que lo acompañan no deben usarse para determinar la necesidad de terapia con antibióticos en estos perros. En los casos en los que se documenta la disbiosis, las alternativas a la terapia antimicrobiana (p. Ej., Pre y probióticos, trasplante de microbiota fecal, manipulación dietética) deben considerarse como terapia de primera línea.

Por Cynthia R. L. Webster, DVM, DACVIM, Cummings School of Veterinary Medicine at Tufts University

Fuente Clinician’s Brief